jueves, 2 de septiembre de 2010

Simplemente no es nada más que otra noche fría, lluviosa de invierno. Donde las cosas que pueden o no llegar a pasar se apoderan de tu mente, donde no todo esta a tu alcance.
A esta hora del día te das cuenta de que no ganaste nada y únicamente perdiste unas horas mas de vida, la cual viviste con una melancolía, esa que sentimos hasta mas no poder con todo nuestro ser. Te das cuenta de que cada caída te hace mas fuerte y cada defecto humano te hace aprender, sea tuyo o no.
La impotencia llega de la mano del sufrimiento por algún tercero, ese tercero que necesita ayuda y no se deja ayudar. Esa persona que siempre se tiene de menos, la cual no se da cuenta del oro que vale, de lo importante que es.
La típica persona egoísta, también un poco narcisista, pero al fin y al cavo, una persona que busca refugio en un lugar equivocado, tratando quizás ser un poco autista o también trata de sentirse identificada con cosas tan estúpidas, cosas con las que no se juegan, estupideces que no se leen y cosas así.
La mente en si, es algo tan complejo, tan difícil de entender, pero aun mas difícil de entender es porque el autoestima de la gente baja tanto, por cosas que puede que en su momento son "importantes" pero que realmente son cosas insignificantes, con las cuales uno puede salir lastimado, herido, con un daño psicológico importante, que en realidad ellos mismos se producen.
Después de expresar todo lo reprimido que tengo en mi ser, una vez mas me quede sin palabras.